Ayokuan Kuetzpaltzin
Gran poeta del Anahuac precuauhtemico, se lamenta preguntandose sobre su efímera estancia en este mundo temporal, de su misma existencia como ser vivo. Pues Ayocuan dice primero que en vano hemos venido. ¿A donde? Aqui, a esta existencia, a tener vida en este mundo. El no ve razón de estar aquí, pues después se cuestiona si habra de irse, es decir morir, como las flores. Se compara con las flores cuya vida es muy corta y delicada, y al final desaparece sin mas.
Pero despues Ayocuan deja ver que su mayor preocupación, igual a la de muchos poetas del Anahuac, era el deseo de ser recordado en el futuro. Como el sabe que él, Ayocuan algún día morira, ahora se lanza valientemente a preguntar si al menos su nombre sobrevivirá al tiempo, sin morir ni desaparecer. Y va más allá al preguntar si su fama tambien trascenderá su muerte. Ayokuan kuetzpaltzin muestra un increible deseo de querer al menos sobrevivir no en cuerpo y alma, sino como nombre y como fama. Pero el propio Ayocuan, sabio tal y como lo describen nuestros ancestros indigenas que vivieron en su tiempo, finalmente llega a la conclusion simple, fatalista, pero altamente realista y gloriosa: que la única de ser recordado, de sobrevivir a la tiranía del tiempo, es a traves de sus poesías.
Ayokuan declara a su obra como inmortal, pues la poesía es la unica capaz de llegar a sobrevivir a sus autores por milenios. Ayocuan esta seguro que si no es por su nombre o su fama, sin duda por sus hechos, por sus composiciones será recordado. Y se es recordado Ayokuan Kuetzpaltzin, de alguna forma nunca morirá del todo. Es así que a pesar de su tristeza de lo efimero de la vida y la fatalidad de la muerte, nuestras obras, nuestros poemas sobreviviran, la flora y el canto.
Slds.





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